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La IV Semana de la Familia se inauguró ayer bajo el lema ‘La familia, llamada a la santidad’ con una conferencia del que fuera presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, en la Fundación Valentín de Madariaga.

La jornada comenzó puntual, con una sala abarrotada de asistentes. En primer lugar, los directores del COF Triana-Los Remedios, centro organizador de esta ponencia, presentaron someramente las actividades e iniciativas de esta entidad diocesana.

A continuación, el ponente hizo una reflexión titulada ‘Ecología humana: la vida como don’. Blanco partió de la premisa de que hay dos formas de ver el mundo: “la que cree en la verdad absoluta que es Dios y, por tanto, le encuentra sentido a todo lo que pasa y hace; y la de aquellos que opinan que todo es fruto del azar o del caos”. Los primeros, argumentó, “tienen más fácil no caer en los prejuicios y mirar con cierta objetividad la realidad, porque sabemos que Dios está detrás de todo”. En cambio, el segundo grupo “apenas cree en un puñado de convencionalismo que nos ayudan a vivir en sociedad. No se trata de personas conscientemente malas, sino que pueden ser más manipulables, porque todo puede ser cuestionado”. Para invertir esta dinámica, el ponente instó a los presentes a “ir a la raíz de las cosas” y adaptarse “al lenguaje de la sociedad, porque perdemos muchas energías transmitiendo el Mensaje del Evangelio pero no nos entienden, no sabemos llegar a la gente”. Así, reconoció que “actuar es una exigencia de los cristianos, porque somos responsables de nuestro tiempo; debemos tener fe en los demás, en la humanidad”.

El conferenciante también reflexionó sobre el valor de la familia a nivel social. En este sentido apuntó que “la defensa de la familia es propio de la defensa de la dignidad humana” y que esta institución es “innata” a la especie humana: “la familia no es un hecho cultural, sino una entidad que ha ido ligada al ser humano desde el inicio de su existencia. Es parte de lo que somos, por eso merece ser defendida”. Y ante la cuestión de cómo hacer llegar esta perspectiva vital a los jóvenes, Benigno Blanco aseguró que la mejor forma es a través del testimonio. Al respecto señaló que “los que vivimos en familia tenemos la obligación de mostrar que merece la pena vivir así; que hay que defenderla y que existe el amor para siempre”.

Este navarro acabó su ponencia haciendo hincapié en un lema que lleva por bandera: “hay que hablar bien de las cosas buenas, porque el bien es más atractivo que el mal y se queda en el corazón de las personas. El mal es revocable, pero el bien es irreversible, lo que supone una verdad revolucionaria”.Si quiere escuchar la conferencia, la encontrará al final del artículo publicado en la página de la diócesis – pulse aquí